ENTRE LOS LIBROS Y EL MUNDO
Entre frailejones de concreto y hierro
me senté en la fría hierva
buscando tu presencia
mientras los muertos
caminaban presurosos
creyendo aun estar vivos.
Entre académicos, doctores de la ciencia
cansancio y sueño te trajeron fugazmente
ávido y feliz te busque
mas solo fue una vana situación del inconsciente.
Entre la noche mil diálogos invente
para aliviar la falta de oxígeno en la lengua
tortuoso placebo de palabras.
Entre diecinueve libros, y veinte horas
dejo todo para seguir caminando
buscándote en paredes
sin principio ni fin...
Alexander Serrano
RELATO DE SERGIO STEPANSKY
Juego mi vida, cambio mi vida,
de todos modos
la llevo perdida...
Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...
La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
—en la periferia, en el medio,
y en el sub-fondo...—
Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.
Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...:
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me da lo mismo:
lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo...
Todo, todo me da lo mismo:
todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.
Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil:
—por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil:
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota nubia;
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:
cambio mi vida por una anilla de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno: —para echar a rodar la bola...
Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
la cambio por el collar
que le pintaron al gordo Capeto;
o por la ducha rígida que llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca...
o por esa muñeca que llora
como cualquier poeta.
Cambio mi vida —al fiado— por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra—
o por su naricilla que está en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas...
¡o por dos huequecillos minúsculos
—en las sienes— por donde se me fugue, en grises podres,
la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...!
Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...
Intempestivamente el viento cálido corre entre la hierba jugueteando con los insectos de aquí para allá; no hay mejor momento para recostarse entre las piedras, respirar hondo y sentir las noticias de lugares distantes e inexplorados, los Anemois vienen escoltados posteriormente por los grandes viajeros grises que ocultan la luna con sus brazos dispuestos a descargar sus penas y tristezas en la tierra y no tardan demasiado en cumplir sus amenazas; maravillosamente sus dolores del alma hacen brotar de la tierra la vida misma, pequeñas flores de colores rojo, violeta, azul y amarillo inundan el horizonte con sus fascinantes olores. El bosque se torna frío y lúgubre, fantasmalmente aparece una sombra, al principio amorfa, bien podría ser la de un estoraque o el tronco de un árbol muerto; pero poco a poco surgen largas extremidades, se define una cintura, senos, un cuello y una cabeza, presuroso trato de acercarme hacia esta, pero la luna engaña mis ojos que guían mis pasos; lo intentó varias veces corriendo desesperadamente tal movimiento browniano, pero es imposible no puedo hallar aquella silueta. Desde entonces espero que Chia en su máximo esplendor la conjure ante mi nuevamente, para que la noche se haga perpetua y podamos disfrutar sin el vertiginoso tiempo, de las estrellas en nuestra piel.
de todos modos
la llevo perdida...
Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...
La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
—en la periferia, en el medio,
y en el sub-fondo...—
Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.
Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...:
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me da lo mismo:
lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo...
Todo, todo me da lo mismo:
todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.
Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil:
—por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil:
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota nubia;
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:
cambio mi vida por una anilla de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno: —para echar a rodar la bola...
Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
la cambio por el collar
que le pintaron al gordo Capeto;
o por la ducha rígida que llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca...
o por esa muñeca que llora
como cualquier poeta.
Cambio mi vida —al fiado— por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra—
o por su naricilla que está en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas...
¡o por dos huequecillos minúsculos
—en las sienes— por donde se me fugue, en grises podres,
la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...!
Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...
Entre árboles
Te escribo estas líneas desde un pequeño bosque en medio del ardiente y profundo mar, en el cual los árboles, como las ceibas y nogales brindan extrañas formas cuando la luz lunar se filtra entre sus hojas. Así se puede contemplar al extender la mano puntitos blancos que se posan en la piel simulando el cielo estrellado.Intempestivamente el viento cálido corre entre la hierba jugueteando con los insectos de aquí para allá; no hay mejor momento para recostarse entre las piedras, respirar hondo y sentir las noticias de lugares distantes e inexplorados, los Anemois vienen escoltados posteriormente por los grandes viajeros grises que ocultan la luna con sus brazos dispuestos a descargar sus penas y tristezas en la tierra y no tardan demasiado en cumplir sus amenazas; maravillosamente sus dolores del alma hacen brotar de la tierra la vida misma, pequeñas flores de colores rojo, violeta, azul y amarillo inundan el horizonte con sus fascinantes olores. El bosque se torna frío y lúgubre, fantasmalmente aparece una sombra, al principio amorfa, bien podría ser la de un estoraque o el tronco de un árbol muerto; pero poco a poco surgen largas extremidades, se define una cintura, senos, un cuello y una cabeza, presuroso trato de acercarme hacia esta, pero la luna engaña mis ojos que guían mis pasos; lo intentó varias veces corriendo desesperadamente tal movimiento browniano, pero es imposible no puedo hallar aquella silueta. Desde entonces espero que Chia en su máximo esplendor la conjure ante mi nuevamente, para que la noche se haga perpetua y podamos disfrutar sin el vertiginoso tiempo, de las estrellas en nuestra piel.
Alexander Serrano
La respuesta de la tierra
Era un poeta lírico, grandioso y sibilinoque le hablaba a la tierra una tarde de invierno,
frente a una posada y al volver de un camino:
—¡Oh madre, oh tierra! —díjole—, en tu girar eterno
nuestra existencia efímera tal parece que ignoras.
Nosotros esperamos un cielo o un infierno,
sufrimos o gozamos en nuestras breves horas,
e indiferente y muda tú, madre sin entrañas,
de acuerdo con los hombres no sufres y no lloras.
¿No sabes el secreto misterioso que entrañas?
¿Por qué las noches negras, las diáfanas auroras?
Las sombras vagarosas y tenues de unas cañas
que se reflejan lívidas en los estanques yertos,
¿no son como conciencias fantásticas y extrañas
que les copian sus vidas en espejos inciertos?
¿Qué somos? ¿A do vamos? ¿Por qué hasta aquí vinimos?
¿Conocen los secretos del más allá los muertos?
¿Por qué la vida inútil y triste recibimos?
¿Hay un oasis húmedo después de estos desiertos?
¿Por qué nacemos, madre, dime, por qué morimos?
¿Por qué? —Mi angustia sacia y a mi ansiedad contesta.
Yo, sacerdote tuyo, arrodillado y trémulo,
en estas soledades aguardo la respuesta.
La tierra, como siempre, displicente y callada,
al gran poeta lírico no le contestó nada.
José Asunción Silva
TERMODINÁMICA
El viento de la madrugada acecha el calor de mi café,él se mantiene caliente,
¡Resiste!
Trata de no rendirse,
aún es fuerte,
Sin embargo,
tarde o temprano terminará por rendirse al frio de la madrugada.
Todo es así,
Se resiste mientras se está caliente
luego, el calor que un día nos hizo arder
segundo a segundo,
comienza a ceder espacio al frío.
Muchos se enfrían antes de tiempo.
La ilusión del hombre es permanecer caliente.
Yo espero lo mismo de mi café, que se mantenga caliente.
En cuanto a mí, estar frío o caliente me da igual,
al fin de cuentas cuando estás caliente no sabes que lo estás
y cuando estás frío ya no importa.
Manuel Rodríguez
INSOMNIO
Y así dos amantes sin futuro el día de ayer, el día de hoy no son más que dos desconocidos, no sería algo para asombrarse ¿o sí? al final no queda nada mas que las fotografías de los recuerdos que fugazmente se toman por asalto la memoria y como buenos ingratos se van sin siquiera pasar a tomarse un tinto o a discutir un momento sobre que es mejor si la anarquía o el socialismo o que se le puede hacer para mejorar el país, salir de la miseria y el analfabetismo.Al final solo queda despertar de una pesadilla, que pasa y discute locuazmente con el surrealismo para entrar en otra peor donde tienes que pasar tu vida dando informes, simulando que lees y haciendo que aprendes sin siquiera detenerte para saborear por un momento el placer del conocer; volviéndote máquina para memorizar y responder, adiestradamente para llevar el periódico sin babearlo y soportar el dolor de cabeza por tantos trastornos.
piensas en todo lo que imaginaste alguna vez, pero acaso es la soledad, te preguntas porque dejaste de imaginarlo acaso es el madurar... en fin en la paradoja de todas las paradojas en el dogma de las equivocaciones no queda más que crecer, "vivir", y un día esperar...
Que quiero concluir?, mmmm nada a lo mejor, sencillamente me detuve un momento de mi muy ordenada "vida" a pensar que estoy haciendo, porque lo hago, que hare después y si verdaderamente soy feliz, que triste es verse al espejo y no poder reconocerse, por eso, hace tiempo lo deje de hacer. Así como hace tiempo deje de pensar en cuantos años tengo, que tanto sé. Así como hace mucho tiempo que no miro a la cara a las personas, quisiera alejarme por un momento de todo contacto humano, sofocante, como si todo me fastidiase como si viera al enemigo en todas las manos, en todos los pies.
Pero que hijueputas le ha de importar al mundo los problemas de alguien, suficiente tiene con los problemas de su mundo. "ser o no ser"... diferente, he ahí el dilema...
Que lastima que la gente ya no imagine, solo consuma y crea que es libre. Aunque bien por ellos no tienen de que preocuparse de nada a no ser que la tv lo demande pero según lo que he visto la máxima preocupación es el marcador final del partido o quien se queda o quien se va en los reallity. La utopía perfecta de la estupidez. (Perdón del ser humano)
Recuerdo la primera vez que aprendí a leer, fue de una cartilla nacho donde todxs lxs niñxs aprenden, después de eso quería leerlo todo, y el primer libro con el que me tope fue con cien años de soledad, así que, como ya sabía leer, por que no leerlo, el problema fue que empecé y no entendí absolutamente nada... a lo mejor así pasa con el mundo, el nivel de abstracción es tanto que al final nadie lo entiende así sepa vivirlo.
Jajajaja, No es raro que empiece a divagar cuando pienso, si escribí todo esto no fue por una mujer ni siquiera por dos, lo escribí por que ando dormido por las calles de la realidad maquinando el plan perfecto para romper el letargo del mundo de una vez y para siempre, pero es demasiado trabajo quitarle las mantas a Morfeo, mas no imposible.
Alexander Serrano
DOCE DE LA TARDE
El sol en su punto máximo alumbra todo el espacio
—hasta los más recónditos lugares—
Pero para mí no son más que las tres de la madrugada
Para mí el sol no se ha asomado aún,
La noche amenaza con ser eterna
Al igual que el insomnio
Y ahora pregunto:
¿Cuándo será mi medio día?
Me respondo:
Solo ha pasado un segundo desde que anocheció,
El próximo segundo transcurrirá en algún momento.
Quizá el próximo mes o quizá para el final de la noche
Ya no me acuerde de ella,
Eso me sosegaría.
Pero aun sigo aquí en este instante eterno
Y no hay tiempo para pensar en otra cosa,
Sólo en ella.
Aguardando, esperando, deseando.
Ya recorrí esas palabras y ninguna la trae de vuelta.
No hay nada que yo pueda hacer, cada segundo aumenta mi desasosiego.
Resignar, ¡qué buena palabra!,
Quizá ésa sea la indicada.
Resignarme hasta que el sol decida estar en su punto máximo.
Manuel Rodríguez
A un Pesimista
Hay demasiada sombra en tus visiones,algo tiene de plácido la vida,
no todo en la existencia es una herida
donde brote la sangre a borbotones.
La lucha tiene sombra, y las pasiones
agonizantes, la ternura huída,
todo lo amado que al pasar se olvida
es fuente de angustiosas decepciones.
Pero, ¿por qué dudar, si aún ofrecen
en el remoto porvenir oscuro
calmas hondas y vívidos cariños
la ternura profunda, el beso puro
y manos de mujer, que amantes mecen
las cunas sonrosadas de los niños?
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